sábado, 24 de octubre de 2009

Capítulo 9: "Vuelo 345"

El mundo es una plataforma giratoria, veloz y loca a la cuál sin haberlo decidido nos debemos aferrar y como en una vil competencia de cohetes de agua, luchar por un lugar; tratar de entender el porque competimos es perder el tiempo, disfrutarlo es más divertido.
Habían pasado ya varios días desde la disolución de aquel triangulo amoroso, aquella banda de rock unida por un tatuaje, y las aguas se habían calmado, disculpas, abrazos, hamburguesas, ensaladas y convivios habían maquillado una situación incómoda; Kate no se permitió perder la amistad de Sebastián, Glesko no se permitió pensarse en peligro por un gordo y a Sebastián, simplemente le daba igual.

Un modelo gordo es como un cometa, cada cierto tiempo se ve y cuando se ve, deslumbra a todos y todos hablan de él, y este era el destino de Sebastián, quién hacía su maleta para irse a Milán, el cambio de la situación había sido increíble, Glesko y Kate eran modelos y Sebastián era su amigo gordo, pero ahora era este último el que desfilaría en la capital de la moda, la cuál al parecer, ansiaba por sus kilos.

Para Kate organizar una fiesta de despedida para Sebastián era una forma de confundirse más, así que prefirió hacerlo, ya que por alguna razón desconocida para nadie, todo lo que había sucedido, el sentirse dentro de una serie de drama adolescente, el haber sazonado su día a día, la hacía sentir viva y así un día antes de la partida de Sebastián, la casa de este se vistió de gala y Kate estaba dispuesta a divertirse, situación que hasta cierto punto comenzaba a incomodar a Glesko, que aunque intentaba creer que entendía todo, se sabía extranjero pero no idiota.

Esa misma noche entre copas y copas la organizadora de la fiesta decidió animar la misma con un número del recuerdo, sí, la dama estaba dispuesta a hacer sonreír a Sebastián, a quíen halo hacía la pista al momento que indico al DJ, que pusiera la pista de "Gordos pero Felices", su número de la infancia, hacía unos días Sebastián había querido hacerlo, pero ahora, frente a tantos y sin haber ensayado era una locura, simplemente decidir hacer el ridículo, actuar de payaso, pero que más daba, ya ni que Kate lo invitara a bailar lo alegraba, así que decidió hacerlo, simplemente para intentar disimular el ridiculo que Kate estaba haciendo; pero la realidad esque en terminos de música, los clásicos nunca fallan y esa noche Kate y Sebastián juntos, volvían a sentir lo grato que se siente recibir una Standing Ovation.
Minutos después del triunfo, los interpretes conversaban solos en el balcon, con Glesko a pocos metros tratando de entender lo que se decían, sin escuchar, gracias a la divinidad, más que vagas palabras.
-Se siente bien ser aplaudido.-Dijo Kate a su amigo, quién asintió con la cabeza.-Creo que me estás gustando Sebas.
Si unos días antes Sebastián hubiera escuchado esto, se habría vuelto loco de la alegría, pero en esos pocos días él había recorrido un camino muy largo que lo había cambiado y ahora, era un hombre que necesitaba hechos reales para alegrarse y no un niño que se deslumbrava con frases de televisión, lo cierto era que se habría para el y Kate una puerta y dependía de él que por medio de esta, Kate quisiera entrar a su vida.
-Tengo un boleto de primera clase a Milán con salida mañana, puedo cambiarlo por dos económicos, tu decides.-Le dijo Sebastián sin cambiar su expresión de desinterés.
Kate, helada, no podía creer lo que escuchaba y tomandolo del brazo y haciendo que la mirara a la cara le dijo molesta "Te digo que me estás apenas gustando y pretendes que deje a mi novio y me valla contigo"
-Tu me dices que te estoy gustando ¿y que pretendes que haga yo?, si tu sabes que te amo, yo no quiero juegos, yo te quiero a tí y si no te puedo tener, entonces gracias por la fiesta y todo sigue igual.-Le dijo serio Sebastián intentando retirarse.
-Definitivamente eres un niño, no sabes nada, no has vivido, algunas deciciones no son tan fáciles.-Le respondió sosteniendolo.
-Para mí tampoco.-Dijo Sebastián molesto soltándose.
Atento a la escena, se acerco Glesko, que furioso le preguntó a Sebastián "¿Pasa algo?"
-A mi no, no se si a ella.-Contesto Sebastián grosero.
-Definitivamente necesitas vivir.-Le respondió Kate furiosa y dolida.
-No te preocupes, que mañana empiezo- y con esta última frase, la confusión de Glesko y el llanto de Kate, Sebastián se marchó y la fiesta llegó a su fin.

"Pasajeros del Vuelo 345 con destino a Milán se les informa que en 1 hora
estaremos despegando, Les deseamos un buen viaje."

Sentado en la sala de espera, Sebastián por fin se sentía solo en tantos días y capaz de volver a pensar, ahora se daba cuenta de que se dirigía a Milán a modelar, había decidido dedicarse a algo que había criticado tanto, un diseñador famoso había visto potencial para el modelaje en él, el mundo estaba definitivamente loco, Kate le había confesado que le estaba gustando, lo había rechazado nuevamente y el la había hecho llorar, definitivamente o el mundo o él, necesitaba ser internado en un manicomio.
Al parecer era el mundo, porque lo que Sebastián menos se esperaba sucedió, Kate se sentó en ese instante a su lado y no lo iba a despedir, ya que traía consigo una maleta y aunque fuera increíble, el aún amandola, no se alegraba por esto, porque el sabía, sentía, que ella no lo hacía por lo que él mas quisiera, por amor, ella lo hacía porque estaba confundida y así, no era justo tomar esa descición, ni para ella, ni para él mismo; al explicarselo a su amiga ella estuvo de acuerdo, triste y avergonzada, pero sabía que era cierto.
Esa misma tarde al llegar a casa de su amiga con su maleta en mano, Kate vió a Glesko, con su maleta en mano también, quién con un abrazo, se despedía de ella, quién al verlo retirarse y dándose cuenta de lo que había hecho, rompía en llanto.
CONTINUARÁ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario